La realidad es que no puedo dormir, no me dejas dormir hoy
tengo miedo de soñar y que mi sueño revele mi verdadero deseo y honesto placer.
Me das miedo, me tengo miedo.
Ya no quiero mi drama pero él me necesita a mí. Tal vez mi
miedo radica en eso: perder mi drama; la
verdad es él que me da la relativa motivación del primer impulso ese que sale
del estomago que no necesita explicación porque solo se percibe, sólo lo recibes.
Me pregunto por qué las cosas dejan de ser un simple placer
y se convierten en una necesidad; por qué las cosas se convierten en lo que
menos esperas, aunque siempre esperas la mejor de esa conversión pero ¿qué es lo
mejor?
¿Qué busco? ¿Qué quiero? ¿Qué pienso?
El súper objetivo de la
persona que deseas ser tiene tantas vertientes y continuamente su
relatividad no busca la contemplación de ciertas cosas indispensables para el
humano, él amor es un ejemplo.
Tenemos amor para todo menos el propio, entonces amas de
afuera hacia dentro, cuando el amor es por uno mismo, es una responsabilidad
que muy pocos asumimos
No me gusta hablar de esto pero escribo mucho acerca de
esto. ¿Contradicción? Miedo diría yo.
La cercanía del ser humano no la creo, siempre he pensado
que la forma en la que abrazamos a las personas dice mucho sobre estas y su
relación, hace poco conocí a una mujer que siempre al terminar una oración
tocaba mi brazo esto me molestaba sentí que quería mi aprobación o que ese tic
reflejaba su ferviente necesidad de amor lo cual confirme debido a la temática
de la plática. Me di cuenta que de cierta forma siempre buscamos aprobación de
los demás, que asco, estoy pensando en descubrir si esto es necesario y ético.
No me gustan las vacaciones, tengo que trabajar en mi
histericismo, cuando él y yo nos llevamos tan bien
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